Uno de los actores que favorecen la aparición de eczemas o
dermatitis es el estrés o la tensión emocional. Todos los que padecemos esta
enfermedad, hemos experimentado en carne propia, que durante aquellos períodos
de mayor nerviosismo, estrés, preocupación…etc, se dan un mayor número de
crisis a nivel dermatológico, en comparación con períodos de tranquilidad y
sosiego. Además se suma, que como vemos que nos salen más erupciones, nos
ponemos aún más nerviosos, provocando una mayor intensidad de las heridas a su
vez.
Esto nos debería de hacer pensar lo malo que son el estrés y las preocupaciones,
ya no solo a nivel mental, sino también a nivel físico. Nuestros antepasados se
servían de ese estrés para responder de la mejor forma a un peligro inminente,
pero nosotros lo tenemos continuamente instaurado en nuestro organismo, desde
que nos levantamos ya estamos estresados porque llegamos tarde a nuestras
clases, trabajo, citas…provocando un grave perjuicio a nuestra salud. En
comparación con otros enfermos, como los del corazón, es una tontería, pero es
un aviso de otro tipo, que nos está indicando que algo funciona mal en nuestro
cuerpo, y que debemos de escucharle.
Por ello, cuando estemos en períodos complicados, ya sean
por exámenes, por cuestiones laborales, familiares…etc, tenemos que tomarnos la
vida con más filosofía, intentando relativizar los problemas, para evitar en la
medida de lo posible que nos afecte a lo más importante que tenemos, que es
nuestra salud, que sin ella de nada nos va a servir ni el dinero, ni el amor,
ni las amistades, ni el trabajo ni nada de nada. Recuerdo una técnica que leí
una vez en un libro, que dice que cuando parece que se nos va a acabar el
mundo, nos imaginemos que podemos observarnos desde arriba, primero desde
nuestras cabezas, luego un poco más arriba, desde una nube, luego desde fuera
del planeta tierra, después desde otro planeta, galaxia…etc, y comprobaremos
que somos un punto infinitesimal en el universo, que nuestro problema es una
nimiedad en el conjunto, y que nuestra cabeza es una de las principales
generadoras de problemas, pensando que somos nosotros el centro del universo, y
que cualquier cosa que nos pase parece que no va a tener remedio ni solución,
cuando en realidad será seguramente una soberana estupidez.
Por tanto deberemos de tomarnos los asuntos diarios con una
mayor tranquilidad y completar nuestro día a día con algún tipo de actividad
que permita a nuestro cuerpo expulsar todo ese estrés, como pueden ser clases
de yoga o meditación, que nos van a ayudar a relajarnos y a reducir el número
de crisis que surgen en nuestra piel. Yo lo he experimentado, y en mi caso, me
ha ido estupendamente, no es que lo haya leído por ahí y lo cuente, no, lo digo
con conocimiento de causa. Y ya no solo va a ir bien para nuestra enfermedad,
sino que nos va a permitir estar mejor a todos los niveles.
Así que resumiendo, ¡más alegría y menos estrés!


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