Es una enfermedad que provoca en nuestra piel enrojecimiento e inflamación. Normalmente suele localizarse en la zona de los codos, las rodillas y en la cara, donde la piel suele ser más delicada y fina. En la mayoría de casos, viene acompañada de sequedad en la piel, provocando pequeñas escamas.
Según la medicina oficial (a lo largo de esta web verán que hago una diferencia clara entre la medicina oficial y alternativa) es crónica, es decir, la tendremos durante toda nuestra vida y tiene carácter hereditario. Eso fue lo primero que me dijeron todos los dermatólogos a los que consulté, pero con el paso de los años comprobé que no es así, siempre y cuando sigamos ciertos comportamientos que nos ayuden a reducir los episodios de crisis y ¿por qué no? a eliminarlo para siempre. Este es y será el objetivo de esta página.
Los principales síntomas son:
- Enrojecimiento de la piel
- Picor
- Aumento de la sensación de calor en la cara
- Piel escamosa y agrietada
Por lo que si observamos estos síntomas en nuestra piel, tendremos que ir a un dermatólogo para que nos confirme la enfermedad y podamos trabajar en ello. Muchas veces autodiagnosticarse no es el mejor de los caminos, así que lo mejor es confirmar lo que tenemos, y una vez hecho esto ya empezaremos a buscar los remedios que estimemos convenientes para mejorar nuestra salud, ya que al fin y al cabo esta enfermedad es eso, un problema de salud, una alerta que nos está enviando nuestro cuerpo de que algo no está funcionando con normalidad, que se ha roto el equilibrio y debemos de buscar la causa que lo está provocando. ¡Jamás! luchar contra los síntomas, ya que es es como poner parches a una rueda pinchada, debemos de buscar el origen para solucionar el problema.
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